Pienso que el Espíritu Santo
está en las buenas obras y el poder de Dios también. Para mi la
salvación no viene por las obras y la fe sin obras es fe muerta. Creo
que llevamos vida cristiana cuando somos uno con Cristo y con Dios, para
ello debemos estar limpios de pecado, y tener un corazón puro para
poder estar en la presencia de Cristo y de Dios en unión con el Espíritu
Santo.
En ese día bendito de nuestra vida se hacen
realidad las palabras de Juan 14:20: En aquel día vosotros conoceréis
que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
Evangélicos, Ortodoxos y Católicos, no siempre enseñan el verdadero
evangelio de Jesús de forma totalmente correcta y completa, porque no
ponen énfasis en que el verdadero evangelio comienza por el
arrepentimiento.
Pues antes de nuestro arrepentimiento nuestro
corazón está contaminado “somos verdaderas bestias hambrientas” que nos
servimos a nosotros mismo en vez de servir a los demás. Así lo explica
Marcos 7:21-23 21 Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen
los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los
homicidios, los robos, 22 las avaricias, las maldades, el engaño, la
falta de restricción, el ojo maligno la blasfemia, el orgullo y la
insensatez. 23 Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al
hombre.
Las escrituras nos dan muchas instrucciones o
llamamientos para que nos arrepintamos y cambiemos para llevar una vida
cristiana de verdad, cito los siguientes versículos. Lucas 5:32 No he
venido a llamar a justos sino a pecadores para que se arrepientan.
1.Lucas 13:3 ¡Les digo que no! Y a menos que se arrepientan, todos
ustedes también perecerán.
2.Lucas 15:7 Les digo que así es también
en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta,
que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse. 3.Lucas
15:10 Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un
pecador que se arrepiente.
Lucas 24:47 Y que se predicase en su
nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las
naciones, comenzando desde Jerusalén.
Hechos 3:19 Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios.
Hechos 5:31 Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para
que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.
Hechos
17:30 Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia,
pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.
Hechos 26:20 Al contrario, comenzando con los que estaban en Damasco,
siguiendo con los que estaban en Jerusalén y en toda Judea, y luego con
los gentiles, a todos les prediqué que se arrepintieran y se
convirtieran a Dios, y que demostraran su arrepentimiento con sus buenas
obras.
2 Corintios 7:10 La tristeza que proviene de Dios produce
el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que
arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte.
2 Corintios 12:21 Temo que, al volver a visitarlos, mi Dios me humille
delante de ustedes, y que yo tenga que llorar por muchos que han pecado
desde hace algún tiempo pero no se han arrepentido de la impureza, de la
inmoralidad sexual y de los vicios a que se han entregado.
Apocalipsis 2:5 ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a
practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y
quitaré de su lugar tu candelabro.
Si nosotros nos
arrepentimos de corazón y pedimos perdón a Dios por nuestros pecados Él
en su misericordia nos perdona y nos limpia con la sangre de Cristo.
Entonces debemos pedirle también que nos conceda el Poder de su Gracias
para no volver a pecar. Cargando ya para siempre con nuestra propia
cruz, nuestra negación propia, renunciando a nuestra anterior vida de
pecado, perdiéndola para siempre y entregando nuestra nueva vida
victoriosa sobre el pecado a Jesús.
Los siguientes versículos nos ilustran como se desencadena el poder de Dios en la vida que le hemos entregado.
Corintios 1:18 18 Porque para los que están pereciendo, el mensaje de
la cruz es locura; pero para nosotros que estamos siendo salvados, la
cruz es poder de Dios.
1 Juan 3:2-3 2 Amados, ahora somos hijos de
Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que
cuando él sea aparece, seremos semejantes a él, porque le veremos tal
como él es. 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a
sí mismo, como él también es puro.
Efesios 5:5-6 5 Porque esto lo
sabéis muy bien: que ningún inmoral ni impuro ni avaro, el cual es
idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6 Nadie os
engañe con vanas palabras, porque a causa de estas cosas viene la ira de
Dios sobre los que son desobedientes.
Si estamos limpios de
pecados y purificados por la sangre de Cristo podemos entrar en el
paraíso en vida aquí en la tierra y con la esperanza de ver venir a
Jesús a nuestro corazón y esta esperanza misma es la que nos salva y nos
purifica. Pues las escrituras no lo dicen muy claro: Bienaventurados
los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Porque realmente el
reino de Dios está dentro de nosotros.
Revisemos lo que dicen las
escrituras respecto a ello. Lucas 17:20-21 20 Y cuando los fariseos le
preguntaron acerca de cuándo había de venir el reino de Dios, les
respondió diciendo: El reino de Dios no vendrá con advertencia. 21 No
dirán: "¡Mirad, aquí está!" o "¡Allí está!" Porque el reino de Dios está
en medio de vosotros.
Resulta que no es nuevo lo que ahora
tanto se habla de otras dimensiones. Pues ya nos enseñaban los Salmos
como nuestra conciencia puede ser traslada a la dimensión espiritual.
Salmos 36:9 9 Ciertamente contigo está el manantial de la vida; en tu
luz veremos la luz.
Así que si somos limpios de corazón podemos
caminar por la tierra con la luz de Dios. Así lo explica Isaías 60: 19
Isaías 60:19 "El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te
alumbrará el resplandor de la luna. Jehová será para ti luz eterna; tu
Dios será tu gloria. La Luz de Cristo estará siempre con los limpios y
puros, los que han vencido al pecado con el Poder de Dios.
Así lo
explica Juan 12: 36 Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que
seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y al apartarse, se escondió
de ellos.
Cristo vino al mundo para salvar a los hombres en
aquella época se decía a judíos y a gentiles pero ahora podemos decir a
evangélicos, ortodoxos, católicos, etc., es decir a toda la humanidad.
Pero deben vencer las pasiones de la carne y dejar de pecar y
crucificar sus egos para abrirse a la pureza de la verdadera vida
espiritual en Dios y con Dios.
Observemos los siguientes versículos
Juan, 1: 9 a 13 9 La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a
este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él;
pero el mundo no lo conoció. 11 A lo suyo vino, pero los suyos no lo
recibieron. 12 Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. 13 Estos no
nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón,
sino de Dios.
Dios es luz y esta cerca muy cerca de nosotros así lo
explica Hechos 17: 27-28 27 para que busquen a Dios, si de alguna
manera, aun a tientas, palpasen y le hallasen. Aunque, a la verdad, él
no está lejos de ninguno de nosotros; 28 porque "en él vivimos, nos
movemos y somos"
Como también han dicho algunos de vuestros poetas:
"Porque también somos linaje de él." Ser uno con Cristo es seguirle y
estar siempre en su Luz.
Así no lo explica Juan 8:12 Jesús les
habló otra vez a los fariseos diciendo: --Yo soy la luz del mundo. El
que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la
vida.
Dios es bueno y quiere que participemos de la naturaleza
divina. Pero para estar en su presencia, debemos limpiarnos por medio
de la muerte de nuestra naturaleza pecaminosa.
La escritura nos lo
indica así: Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí
mismo, lleve su cruz cada día y me siga. Luc 9:23
Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Luc 14:27
Los que son de Cristo Jesús han crucificándola naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Gálatas. 5:2
Todo aquel que ha nacido de Dios no práctica el pecado, porque la
simiente de Dios permanece en él, y no puede seguir pecando, porque ha
nacido de Dios. 1Juan 3:9
Por lo tanto pienso que es un
evangelio falso, el que confunde el regreso de Cristo estableciendo su
reino en individuos purificados de sus naturalezas pecaminosas, con un
regreso futuro de Cristo de una sola vez a todo el mundo.
La
oscuridad de esta confusión, trata de hacernos ver mediante ritos o
apegándonos a la letra de forma idolátrica, por encima del Espíritu
Santo, que la salvación es instantánea, si necesidad de arrepentimiento y
sin pasar por la puerta estrecha de la negación propia dejándonos
cautivos de nuestra naturaleza carnal sin espiritualidad verdadera.
Mérida 8 de Octubre de 2010
Autor: Víctor Muñoz Jiméne